28.12.12

Audición 352 - Cuarteto Familia Moriatov

Venres, 28 de decembro de 2012 ás 20:15 horas.
Casa da Cultura de Monforte de Lemos


Cuarteto Familia Moriatov

Tempada 2012-2013
Concerto nº 3
Audición 352
Ano LXIII

26.4.12

"Tenemos benefactores que viven fuera" - Entrevista ao Presidente.


Entrevista a Juan Manuel Rodríguez Pérez, presidente dende outubro de 2011.
* Ler a entrevista en La Voz de Galicia, edición Lemos, aquí.

21.10.07

Virtuosos de Asia central, por Magín Vázquez.

21-10-2007

A Sociedade Filarmónica de Monforte inicia o martes a temporada 2007-2008 cun concerto extraordinario a cargo da Orquesta Filharmónica de Kazajistán. Composto de 75 músicos dirixidos por Aidar Toribaez e con Aiman Mussajodzhaeva como solista de violín, este grupo actuará no espléndido marco da igrexa da Compañía.
O programa comprende «Capricho sobre Jota Aragonesa» de Glinka, compositor ruso gran admirador da nosa música popular. Continuará con concerto para violín e orquesta ópera 53 de Dvorak, cos seus tres movementos clásicos: un allegro ma non tropp o, tempo rápido inicial; un adagio central , que enlaza directamente co anterior de gran beleza, e o allegro giocoso final con reminiscencias de folclore checo. Os dous últimos movementos levan tamén apelido de «ma non troppo».
A segunda parte está integrada pola sinfonía número 5 ópera 64 de Tchaikovski, obra non tan coñecida pero interesante. O primeiro movemento adagio-allegro con anima empeza cun tema un tanto sombrío que se repite cíclicamente ao londo da obra. A continuación sucédese un Andante Cantabile con algunha licenza de fortes contrastes melódicos e dinámicos; o allegro Moderato en ritmo de vals, elegante como todos os do autor, e o allegro vivace cunha introducción en andante maestoso , un vasto mosaico final que adopta distintas formas, entre elas a duhna gran coral que deu logar as distintas interpretacións sobre as intencións do autor.
A Sociedade Filarmónica ofrece este concerto de forma gratuíta, grazas ás colaboracións habituais pero de forma especial para esta ocasión a concedida pola sociedade anónima de xestión do Plan Xacobeo co apoio do alcalde de Monforte.

29.11.06

Cumpleaños para la música culta, por Magín Vázquez.


La Sociedad Filarmónica de Monforte celebra mañana el concierto número 300 de su historia, en la iglesia de los Escolapios, a cargo de la Orquesta Filarmónica Mihail Jora, de Rumanía, dirigida por Ovidiu Balan. Es una buena ocasión para recordar la trayectoria de la sociedad.

No hay constancia documental, pero es notorio que la Filarmónica la constituyeron en 1950 un grupo de melómanos capitaneados por Mariano Guntiñas y agrupados en torno a la rondalla de Monofrte y el orfeón Iris. El primer concierto lo dio el 16 de mayo la Orquesta Sinfónica de Bilbao. Según Félix Cachaldora, el único superviviente de aquella directiva, si no hay documentación es porque la destruyó un incendio en casa del secretario, Roberto Martínez. Lo que sí queda es una acta, que se podría denominar de refundación, del 12 de febrero de 1966, firmada por los citados Guntiñas, Martínez y Cachaldora, y por Alfredo Rodríguez, José Casar, José Ínsua, Ramón Rodríguez.

La historia de esta sociedad tiene dos etapas diferenciadas. En la primera, desde su creación hasta 1985, se programaron 159 conciertos, dos conferencias y tres recitales poéticos a cargo de Celso Emilio Ferreiro, López Casanova y Uxío Novoneyra. En los años setenta y ochenta tiene ya más de 250 socios. La segunda época, entre 1986 hasta junio de este año, tiene a Alejando Moro como presidente, con el que en sus primeros años colaboran Ramón Rodríguez, Félix Cachaldora y Aquilino Gómez.

De los 133 conciertos de estos 20 años, los seis primeros tuvieron como escenario el Teatro Lemos, el Casino y la Escuela de Maestría Industrial, mientras que a partir de la temporada 1987-1988 ya se celebran casi todos en la Casa da Cultura. Una excepción fue el que dio en la iglesia de los Escolapios la Orquesta Sinfónica de Galicia en su primera visita a Monforte en abril de 1993, que tuvo el patrocinio del Ayuntamiento y Caja Madrid una circunstancia que los actuales directivos esperan que se repita en el futuro.

La Filarmónica fue capaz de mantener 56 años la llama de la afición monfortina por la música culta, contra dificultades de todo orden. Las siete sociedades de Galicia están en las capitales de provincia, en Vigo y Ferrol, la menor de las cuales supera cinco veces en población a Monforte. Esta voluntad de permanencia es el mejor estímulo para que la nueva directiva emprenda una tercera etapa, en la que desde el legado recibido pueda convertirse en un referente musical y cultural en Galicia. Para ello ya trabaja en distintos frentes: ante la Consellería de Cultura, el Igaem, la Escola de Altos Estudos Musicais, instituciones locales... Pero sobre todo en una mayor compenetración con los monfortinos.

El concierto 300 será un acontecimiento para recordar, por varias razones: el escenario, el nivel de la orquesta, y el programa, muy variado en la primera parte y con una obra fundamental en la segunda, la Sinfonía del Nuevo Mundo, de A. Dvorak.

Magín Vázquez, presidente de la Sociedad Filarmónica en el momento de escritura de este reportaje (29-11-2006).

6.11.04

Sonidos de Praga en Monforte (6-11-2004), por Magín Vázquez.

El concierto de la Orquesta de Cámara Checoslovaca organizado por la sociedad filarmónica fue memorable


La sociedad filarmónica de Monforte nos ofreció esta semana en la Casa da Cultura el segundo concierto de la temporada a cargo de la Orquesta de Cámara Checoslovaca de Praga, con obras de Mozart, K. Stamiz y Chaikovski.
La primera parte arranca con el Concierto para violín y orquesta , K.211, de Mozart, el segundo de los cinco compuestos para este instrumento solista, concebido para dos violines, viola, dos flautas, dos trompas y bajo, además del protagonista, mientras que la orquesta de Praga está integrada por ocho violines, dos violas, tres violonchelos y contrabajo.
El Allegro moderato comienza con una introducción orquestal seguida de la intervención del solista; la alternancia de parajes difíciles y metódicos le da un carácter de virtuosismo no exento de emoción hasta la primera cadencia que precede al tutti final. El Andante es la expresión de la elegancia francesa, un canto continuo del solista sobre el acompañamiento del resto de la cuerda con un corto desarrollo seguido de una cadenza a pracere que enlaza con la recapitulación. El tercer tiempo es un Raudo allegro en el que el solista expone el tema sin introducción de la orquesta para luego alternar ésta y aquél en el desarrollo.
La interpretación, ajustada y brillante, con la salvedad de la ausencia de las flautas y las trompas que le dan un colorido distinto.
La primera parte termina con la Sinfonía concertante para violín y viola , de Karel Stamiz, uno de los últimos representantes de la escuela de Mannheim. No responde a la forma de sinfonía que estaba consolidando J. Haydn, ya que Stamiz la limita a tres movimientos.
El primero, Allegro molto , comienza por una larga introdución orquestal para dar paso al diálogo de los solistas con el acompañamiento de la cuerda y respuestas de la orquesta en ritornello. El Romance es la parte más melódica; después de un breve tutti , el violín expone el tema y le sigue la viola, ambos sobre el acompañamiento del conjunto. El tercer movimiento es un Rondó al estilo clásico, en el que los temas son expuestos por ambos solistas. La interpretación fue correcta.
Segunda parte
La segunda parte está integrada por la Serenata para cuerda en do mayor , op. 48 de Chaikovski. El propio autor la consideraba una obra sinfónica más que de cámara, tal como se desprende de esta frase suya: «Cuanto más numerosos son los efectivos de la orquesta de cuerda, mejor se corresponderán con los deseos del autor». Puede considerarse como un homenaje de un romántico a la música del siglo XIX vienés y a las sinfonías italianas de la escuela veneciana.
Consta de cuatro movimientos. El primero, Pezzo in forma di sonatina , comienza a la manera de las oberturas francesas, y la parte central tiene tres temas, el último de una frescura y una transparencia que recuerda a Mozart. El Vals del segundo tiempo es una de las melodías más célebres del autor, por su perfecta escritura, originalidad y refinamiento.
La Elegía es el movimiento que marca la diferencia dentro de la obra; comienza con una meditación casi religiosa, que se convierte en pura efusión lírica en los últimos compases. El Final. Tema ruso está basado en dos motivos de Balakirev, el primero sincopado y el segundo alegre como una fiesta campestre. La interpretación fue satisfactoria. Ajustada al espíritu de la obra y a las condiciones del local.
Em respuesta a los aplausos se ofreció el Presto de una sinfónica del checo Antolín Fils, uno de los fundadores de la escuela de Mannheim, que nos volvió a recordara Mozart.
Un concierto memorable, uno de los buenos escuchados en los últimos años en Monforte. Lástima que no lo escuchase más gente.

30.12.03

La Filarmónica y los Moriatov, por Magín Vázquez.

Crónica (30-12-2003)

El año musical se cerró en Monforte con el tradicional concierto navideño de este cuarteto integrado por una familia de intérpretes de origen ruso afincados en Galicia

El último concierto del año de la Sociedad Filarmónica de Monforte, el día 30 en la Casa de la Cultura. estuvo a cargo del cuarteto Moriatov, bien conocido por los melómanos locales. Este grupo es un cuarteto con piano, con la particularidad de que la viola se sustituye por un segundo violín, por lo que no abundan las obras compuestas para esta formación.
La primera parte del concierto comienza con una sonata para dos violines, violonchelo y piano de la Op. 5 de Haendel. Consta de los cuatro movimientos propios de la sonata de chiesa , en contraposición a la de cámara, integrada por danzas. Es un constante diálogo de los dos violines sobre el apoyo del bajo continuo, en este caso el piano y el wel chelo . La interpretación corresponde al barroquismo de la obra, menos conocida que las óperas, oratorios y otros instrumentales del autor.
A continuación pudimos oír una tocata para violonchelo y piano de Girolamo Frescobaldi, celebérrimo organista de finales del Renacimiento, maestro de la capilla de San Pedro de Roma, en una transcripción de Gaspar Casadón que da un protagonismo total al violonchelo, comprensible dado su dominio del instrumento. La interpretación del matrimonio Moriatov fue respetuosa con esta condición.
Finalizó esta parte con el primer movimiento de la sonata número 9 para violín y piano de Beethoven, llamada Sonata a Kreutzer, por la dedicatoria al violinista Rudolf Kreutzer, que nunca se atrevió a interpretarla; se trata de la más conocida, no sólo por sus valores musicales sino porque sirvió de inspiración a Tolstoi para su novela del mismo título. Fue interpretado por Mijail e Yrina con una compenetración total, ya que las dificultades se reparten por igual entre los dos instrumentos. ¡Lástima de los dos movimientos restantes!, que completan una de las páginas más bellas del género y, como las anteriores, poco frecuentes en los conciertos
La segunda parte estuvo integrada por cuatro obras de otros tantos autores y un popurri de villancicos. La primera fue uno de los concertini para piano dos violines y violonchelo de Haydn, originariamente para clave y los tres instrumentos de cuerda dentro del grupo de obras menos conocidas del autor. El protagonismo del piano es patente, limitándose las cuerdas a un discreto y sutil acompañamiento, salvo los contados momentos en que conciertan por separado con el protagonista. Se trata de un divertimento propio de la época clásica y la interpretación responde al carácter de esta música.
El controvertido Piazzola
Astor Piazzola tuvo su espacio con el Verano porteño para violín, violonchelo y piano, una parte de lo que podríamos llamar Las cuatro estaciones de este controvertido compositor, que lo mismo crea tangos que sinfonías, pero siempre despierta interés.
El Rigtime de S. Jopli fue sustituido por una polka de Rachmaninov, tal vez para darnos una pequeña y única muestra de música del país de los intérpretes.
De Gershvin nos ofrecieron dos fragmentos de la ópera Porgy and Bess , uno melódico y otro más rítmico y jazzístico, ambos de gran belleza en arreglo de Yrima Moriatov.
Dentro del popurri de villancicos no podía faltar Noche de paz, la célebre melodía de Franz Gruber, en una versión muy elaborada y de un resultado muy bello. El bello Danubio Azul cerraba el programa, en una versión muy romántica de Yrina que gustó al público y fue permiado, como todo el concierto, con intensos aplausos. Para corresponder al público, el cuarteto concedió un bis con un tema de la película Tiempos modernos , de Chaplin.
El concierto de los Moriatov, aparte del aspecto musical siempre interesante, tiene el aliciente de la simpatía entre los Moriatov y la Filarmónica que el hijo mayor, Mijail, se esfuerza en transmitir antes del inicio y del final en nombre del conjunto. Dado que, salvo el hijo menor, todos residen en Galicia, esperamos que esta simpatía recíproca siga plasmándose en nuevas visitas por muchos años.